6.20.2011
Bye.
En verano no escribo. Será la calor o tal vez la libertad y el tiempo libre. Así que Sú, hasta otoño.
6.14.2011
6.13.2011
6.07.2011
6.06.2011
Dicen que a través de las palabras, el dolor se hace más tangible. Que podemos mirarlo como a una criatura oscura. Tanto más ajena a nosotros cuanto más cerca la sentimos. Si uno de estos pequeños granitos enferma, el resto del organismo enferma también. Pero yo siempre he creído que el dolor que no encuentra palabras para ser expresado es el más cruel, más hondo… el más injusto. Pasé mi vida amando a una mujer que amaba a otro que no la amaba sino que amaba a otra de la que nunca supo si la correspondía. Era un tiempo en el que miraba al futuro con más esperanza que miedo.
Muérdeme la cadera.
Son quizá algunos de los preámbulos de los que nadie nos advirtió los que deberíamos de pasar para ya, años después, y por producto de análogas experiencias y algunos cuántos más espesos detalles a la hora de crecer, poder contornearnos sobre las caderas de un sudoroso y excitante hombre.
6.02.2011
Los besos, la música y caminar de la mano.
Me hablaste de viejos amores. Tus palabras estaban quebradas de principio a fin y yo sólo supe responder mezclando frases sin importancia. Me hablaste de nuevos amores con palabras lejanas. Yo observé, esperando. Y de mí finalmente se soltó una lágrima que rodó arrastrando recuerdos recientes.
El contacto de tus manos contenía suave dulzura y humedad. Tus brazos retuvieron las convulsiones, restos de desconsuelo. Ya no volviste a hablar, tus labios ahora eran ocupados por otros, los míos.
Ambos temblamos dibujando una sonrisa con nuestros cuerpos.
El contacto de tus manos contenía suave dulzura y humedad. Tus brazos retuvieron las convulsiones, restos de desconsuelo. Ya no volviste a hablar, tus labios ahora eran ocupados por otros, los míos.
Ambos temblamos dibujando una sonrisa con nuestros cuerpos.
6.01.2011
3.22.2011
3.21.2011
No hay Eme.
Qué miedo. Por un momento pensé que me había quedado sin palabras. Sin adjetivos, sin verbos, sin comas y sin tildes. Pensé que solo me quedaba un puntoyfinal.
Pueden que no me queden palabras para ti, pero tengo un montón de silencios. Y tú mejor que nadie sabes lo que ellos encierran. Pero, volviendo a mí, supongo que callarme nunca estuvo entre mis planes. Simplemente necesitaba un paréntesis. O dos. Unos cuantos espacios para dejar atrás incisos que duelen. Y también fue buena idea darle varias veces al Enter. Hoja nueva. ¿Vuelta de página? No, cambio de libro. Y seguir con mi paranoica verborrea, que aún me quedan muchas cosas que decir. Pero, eso sí, a partir de ahora con la certeza de que las personas no se olvidan, solo dejan de importar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


