3.21.2011

No hay Eme.

Qué miedo. Por un momento pensé que me había quedado sin palabras. Sin adjetivos, sin verbos, sin comas y sin tildes. Pensé que solo me quedaba un puntoyfinal.
Pueden que no me queden palabras para ti, pero tengo un montón de silencios.  Y tú mejor que nadie sabes lo que ellos encierran. Pero, volviendo a mí, supongo que callarme nunca estuvo entre mis planes. Simplemente necesitaba un paréntesis. O dos.  Unos cuantos espacios para dejar atrás incisos que duelen.  Y también fue buena idea darle varias veces al Enter. Hoja nueva. ¿Vuelta de página? No, cambio de libro. Y seguir con mi paranoica verborrea, que aún me quedan muchas cosas que decir. Pero, eso sí, a partir de ahora con la certeza de que las personas no se olvidan, solo dejan de importar.